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El embarazo


Con frecuencia, el tiempo del embarazo se presenta como un período «idílico» para el feto. Parece ser que no siempre es así... En la actualidad, los osteópatas mencionan ciertas dificultades que ya existían durante la gestación. 

A nivel mecánico 


Tras los trabajos de Sutherland y de los osteópatas craneales, durante mucho tiempo se ha considerado que el nacimiento –debido a las importantes fuerzas mecánicas impuestas al cráneo del bebé– era el responsable de numerosas dificultades manifestadas por el retoño: 

  • Regurgitaciones, problemas de digestión, problemas de sueño, manifestaciones respiratorias, agitación o, por el contrario, inercia, retrasos en el desarrollo, etc.
  • Estos síntomas se acompañan a veces de signos visibles (en particular deformidad), pero la mayoría de las veces no son visibles (compresión, rigidez, inercia) que la palpación entrenada de un osteópata le permite detectar, en el cráneo o en otra parte del cuerpo.

Para el osteópata, parece obvio que dichas anomalías pueden originarse durante la fase de desarrollo intrauterino. 

  • En algunos casos, parece que la matriz (útero) no se desarrolle con la armonía y la plenitud necesarias para permitir que el feto disponga de todo el espacio que necesita.
  • Esto determina entonces lo que podríamos llamar una «crisis de la vivienda»: el contenedor oprime el contenido.
  • El feto crece bajo una «fuerza de coacción», lo que puede dejar fuertes improntas de compresión en el sistema craneal y vertebral, y originar importantes deformidades craneales (plagiocefalia). 

Bruno Conjeaud, un osteópata francés confrontado a diario con estos problemas, ha realizado una amplia investigación sobre todo el proceso del embarazo. Defiende la idea de que el principal responsable de esta dificultad sería una mala gestión –por parte del organismo femenino– de la impregnación hormonal, en particular tras el uso de la píldora.