El abordaje craneal de la osteopatía

Recordemos que la aplicación del concepto craneal a la osteopatía es obra de William Garner Sutherland (1873-1954).sutherland 02

Alumno directo de Still, al observar un cráneo óseo semi-desarticulado, tuvo la idea de que la presencia de articulaciones podía significar la existencia de un movimiento.

Al principio incrédulo y hostil a esta idea, su trabajo de disección y análisis anatómico, seguido de la palpación sobre su propio cráneo, y después en el des sus pacientes, le convención finalmente de que una movilidad está verdaderamente presente en la esfera craneal y que es fundamental mantenerla o restablecerla.

Condición importante


- Lo que vamos a describir en las siguientes líneas es un intento para modelizar[i], conceptualizar lo que vivimos como osteópatas, cuando, a través de nuestra palpación afinada, entramos en relación con los tejidos vivos de nuestros pacientes y con su cráneo.

- A fecha de hoy, ninguna de las siguientes propuestas ha sido validada desde un punto de vista científico (obviamente, salvo todo aquello que está relacionado con la anatomía, la fisiología, la patología, etc.).

- Sin embargo, estos conceptos, cuando se ponen en práctica, aportan una ayuda y un alivio a nuestros pacientes. Con ese fin, merecen seguir siendo utilizados, aunque no tengamos todavía alguna explicación irrefutable acerca de sus mecanismos íntimos. 

[i] Modelizar: Concebir, establecer un modelo. (Del francés modéliser, Diccionario de la Academia Francesa).

 

Índice


 

Desde el vertex hasta el coxis, la columna vertebral


En 1790, Goethe expresó la hipótesis de que el cráneo, en realidad, no sería más que unas vértebras modificadas [hipótesis presentada por Lorenz Oken (1779-1851) en 1807, retomada después por Testut y Latarjet en la edición de 1911 de su Tratado de Anatomía Humana].

  • Durante la evolución, dichas vértebras se habrían modificado para acompañar el desarrollo del sistema nervioso (el cerebro) a medida que el organismo se desarrollaba.

Cráneo, columna vertebral, y sacro, la misma lucha

  • A nivel mecánico, los osteópatas consideran que la columna vertebral comienza en el vertex y se termina en la punta del coxis.
  • En el interior de la columna, de forma esquemática, se puede considerar a la como interpretando el papel del hilo dentro de un collar de perlas.
  • Cuando el collar está abierto y el hilo está distendido, es muy flexible.
  • Es necesaria muy poca tensión inducida en el hilo para que el collar se vuelva rápidamente muy rígido…

El joven brote encorvado

Por lo que se acaba de decir, podemos entender que una anomalía (rigidez, deformación, inmovilidad) que sobreviene en uno de los dos polos del sistema, se repercutirá en el otro polo, y de este modo en todo el cuerpo.

  • En los niños, debido al crecimiento del sistema, estas alteraciones mecánicas pueden tener graves consecuencias.
  • Sutherland utilizó la siguiente metáfora para explicar el mecanismo:

«Igual que el joven brote se encorva, el árbol se inclina». [1]

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Une membrana organizadora


¿De qué membrana estamos hablando?

Se trata de la duramadre, una de las tres capas de las meninges.

Membrana inelástica, que cubre todo el sistema nervioso central y que tiene pliegues a nivel del cerebro y del cerebelo, los cuales se extienden entre los lóbulos.

Podemos visualizar su organización como la de las membranas que envuelven los gajos de una nuez.

 

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Esta sección transversa esquemática del cráneo
muestra la organización interna de la duramadre y sus pliegues.

¿Cómo se organiza la duramadre?

  • Tiene la propiedad de ser muy poco elástica.
  • Ahí donde se inserta, crea puntos de restricción de movilidad.
  • Ahí donde no se inserta, al contrario, permite zonas de movilidad.
  • De este modo, transforma el movimiento de expansión/retracción que se hace en todas las direcciones, en otros movimientos que se pueden percibir desde los huesos del cráneo, con una palpación entrenada.

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Esta sección transversa esquemática del cráneo
muestra las zonas de restricción impuestas por la duramadre (flechas blancas)
y las zonas de movilidad autorizadas (flechas negras).

 

Y el sacro también

La duramadre está muy unida a ciertos huesos del cráneo, alrededor de la base del cráneo y en la primera y segunda vértebra cervical. Después desciende, envolviendo la médula espinal como un tubo, hasta la parte baja de la columna, el sacro y el coxis.

  • En la columna vertebral, está unida de forma bastante suelta a las vértebras.
  • En cambio, a nivel del sacro y del cóccix, se inserta de nuevo firmemente.

La membrana de la tensión recíproca

Sutherland llama a esta conexión mecánica Membrana de Tensión Recíproca. Para explicar su papel, lo describe en estos términos:

«Visualicen dos polos separados y un alambre estirado entre ellos con una tensión constante.
Tirar de uno de los postes hace que, mediante la tensión del alambre, el otro polo vaya en la misma dirección, con la misma amplitud». También relacionaba esto con « […] la tensión del resorte que regula y limita el movimiento de ida y vuelta del péndulo de un reloj». [2]

Omitiendo ciertos detalles (para simplificar la presentación), podemos aplicarlo al cráneo y al sacro, lo que permite plantear una especie de unidad funcional en la que la membrana de tensión recíproca (el alambre) está unida a los huesos (los polos) y, a través de su tensión, guía y regula la movilidad articular involuntaria de los huesos del cráneo y del sacro.

El cráneo, una estructura articulada, plástica y móvil


Un sistema articulado

En lugar de considerar el cráneo, como es el caso desde el principio de los tiempos, como una caja cerrada y rígida, Sutherland lo ve como un sistema mecánico y propone la hipótesis de que, como los huesos tienen articulaciones entre sí (la naturaleza no hace nada que no tenga utilidad), presentan movimientos, aunque no sean perceptibles a primera vista por una palpación "ordinaria".

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Un sistema plástico

Estamos acostumbrados a examinar y estudiar los huesos en especímenes secos que nos parecen rígidos, quebradizos. El contacto «ordinario» con el cráneo puede reforzar esta impresión.

El hueso vivo es de una calidad totalmente diferente, en particular los huesos del cráneo, que son poco espesos y planos.

Tienen un cierto grado de flexibilidad inherente, una plasticidad que una mano entrenada puede discernir, y analizar sus cualidades.

Un sistema en movimiento

Un contacto «ordinario» con el cráneo no permite discernir el más mínimo movimiento. Pero una palpación más fina (que requiere entrenamiento) permite discernir que está animada por un movimiento alternado de expansión y retracción.

  • Dicho movimiento hace pensar en una respiración.
  • Es involuntario (en oposición a los movimientos musculares que son voluntarios).
  • De hecho, también se puede percibir en otras partes del cuerpo.
  • Los osteópatas le han dado el nombre de «impulso rítmico tisular».
  • Parece animar a todos los tejidos vivos.
  • Su origen es misterioso.
  • Existen muchos intentos de explicarlo, pero hay que reconocer que hoy en día sólo podemos hablar de hipótesis.
  • Este movimiento es tan universal en el cuerpo y tan importante, que Sutherland no dudó en llamarlo respiración primaria (ya que existe incluso antes de la respiración torácica que se convierte pues en segunda).

Bibliografía


[1] William Garner Sutherland : Avec les doigts qui pensent in « Textes fondateurs de l'ostéopathie dans le champ crânien, » Sully, 2002, p. 72 (Ed. Española. p. 87).

[2] Ibid., pp. 56, 300 (Ed. española: La copa craneal / Con dedos pensantes. Donostia: Ed. Still&Sutherland, 2016, p. 60).